Especialidad de Temperancia (aventureros)

Atividades Espirituais

Requisitos

  1. Leer y comentar sobre 1 Cor. 6:19, 20 y 1 Cor. 3:17.

    Respuesta: Estos versículos dicen que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, es decir, un lugar especial donde Dios quiere morar. Por eso debemos cuidar bien el cuerpo: comer cosas saludables, dormir, hacer ejercicio y no poner en él cosas que hacen mal, como el cigarrillo, el alcohol y las drogas. Cuidar el cuerpo es una forma de agradecer y honrar a Dios, que nos creó. — Los versículos enseñan que el cuerpo es templo del Espíritu Santo y debe cuidarse para honrar a Dios.

  2. Explicar qué es la temperancia, por qué es bueno ser temperante y qué es el abuso de "drogas", la adicción y la abstención.

    Respuesta: 1) La templanza es tener equilibrio: usar con moderación lo que hace bien y decir no a lo que hace mal. 2) Es bueno ser templado porque nos hace más saludables, felices y fuertes, y ayuda a honrar a Dios. 3) El abuso de drogas es usar sustancias que perjudican el cuerpo y la mente. La adicción es cuando la persona queda tan atrapada por algo que ya no puede parar. La abstención es elegir no usar de ninguna manera aquello que hace mal. — La templanza es el equilibrio que nos mantiene saludables, mientras que el abuso y la adicción perjudican, y la abstención es evitar el mal.

  3. A través de una película, un video o una conversación con una enfermera, un médico u otro adulto, aprender sobre el uso y los efectos del cigarrillo, el alcohol y las drogas.

    Respuesta: Con la ayuda de un adulto, elige un video educativo o agenda una conversación con una enfermera, un médico o un profesor. Presta atención y anota lo que aprendas: cómo el cigarrillo, el alcohol y las drogas hacen mal al cuerpo (pulmón, corazón, cabeza) y a la vida de las personas. Después, cuéntale a tu consejero lo que descubriste. — Aprender de fuentes confiables ayuda a entender por qué estas sustancias hacen mal.

  4. Entrevistar, acompañado de un adulto, a parientes o personas conocidas que fuman, beben bebidas alcohólicas o ya han usado drogas. Explicar por qué es más sabio no seguir el ejemplo de esas personas.

    Respuesta: Siempre junto a un adulto, hazle preguntas amables a un familiar o conocido, como: "¿Cómo te sientes?" y "¿Qué cambiarías si pudieras?". Escucha con respeto y anota las respuestas. Después explícale a tu consejero por qué es más sabio no seguir ese ejemplo: esas cosas traen enfermedad, tristeza y dificultad para parar, y Dios quiere que seamos saludables y felices. — Escuchar con respeto muestra cómo estos hábitos perjudican y enseña a tomar mejores decisiones.

  5. Participar de una dramatización o representación (junto con tus compañeros) mostrando por qué vale la pena decir no a las drogas.

    Respuesta: Con tus compañeros y un adulto, preparen una pequeña obra de teatro. Elijan los personajes, ensayen una escena en la que alguien ofrece algo malo y el amigo dice "no, gracias" de forma firme y educada. Preséntenla para el club o la familia, mostrando cómo decir no nos hace felices y saludables. — Representarlo ayuda a practicar de verdad cómo decir no con valentía y alegría.

  6. Hacer un cartel mostrando los peligros de las adicciones.

    Respuesta: Toma una cartulina, lápices de colores, marcadores y revistas. Con un adulto, elige un título como "¡Di no a los vicios!". Dibuja o pega figuras que muestren cómo el cigarrillo, el alcohol y las drogas hacen mal, y el lado bueno de una vida saludable. Esmérate en los colores y muéstrales el cartel a los amigos del club. — Crear el cartel fija el aprendizaje y además ayuda a alertar a otras personas.

  7. Entrevistar a dos personas que sepas que viven muy felices y saludables sin usar cigarrillo, alcohol o drogas. Si logras encontrar algún atleta exitoso en tu región, inclúyelo en tus entrevistas. Explicar por qué es más sabio seguir el ejemplo de esas personas.

    Respuesta: Con la ayuda de un adulto, conversa con dos personas saludables y alegres (puede ser un familiar, un profesor o un atleta de tu región). Pregúntales: "¿Qué te hace feliz y saludable?". Anota las respuestas. Después explícale a tu consejero por qué vale la pena seguir ese ejemplo: quien cuida del cuerpo vive más feliz, con más energía, y honra a Dios. — Los buenos ejemplos muestran que vivir sin vicios es más alegre y saludable.